martes, 31 de mayo de 2011

Ruido

http://www.youtube.com/watch?v=_qJ-8VweVrg

Este video es una canción de Sabina, del cual, que bien no me considero seguidor del mismo, tiene una canción homónima a mi título, y esucharla, puede ser muy ilustrativa a la hora de leer este poste. Atte, La Administración.-

Empezar a hablar en un escrito - en un medio que retomo luego de… a ver… cinco meses – de la cuestión de la suerte, me parece una berretada. Pero no sabría por dónde arrancar el asunto. Además, si no escribí por cinco meses, por algo es. O sea, no soy un mar de ideas y cosas nuevas que se desborda por publicar. Más bien esta lagunita se está secando, alguna empresa de mi cerebro cercó el único lago que alimentaba a mis neuronas. O tal vez haya una fuente de agua en mi alma creativa, pero esta está más salada que el Mar Muerto, y mató a todos los pececitos de la inspiración. Se podría decir que la única esperanza de que este antes imponderable escritor, batallador de pensamientos, ideas y creatividad, capaz de hacer reflexionar hasta a la mismísima Beatriz Sarlo y todo el panel de 6, 7, 8; en fin, la única esperanza de este Mar Muerto es que Jesús, disfrazado de profeta de la inspiración, camine sobre sus aguas, las dulcifique y vuelva a llevar palabras a la maravillosa boca y los eléctricos y hechizantes dedos de este escritor. O al menos las edulcore un poco, para pilotear un par de meses, escribiendo alguna que otra gansada.

Y quien les dice que esto no lo sea. Agua dulce o edulcorada… el tiempo lo dirá. La gente de mi tiempo (el futuro muy no muy lejano) lo juzgará… Bien, volviendo a lo que nos compete, podría decir de mí que no soy un artífice de la buena suerte, pero tampoco me considero más salado que el Mar Muerto. Lo dice alguien quien años ha pensaba de la siguiente manera: “Estoy seguro de que Dios existe, y es para hacerme la vida imposible”. Hoy, con el tiempo, he aprendido a pensar algo distinto. Si bien, no puedo hablar de un cambio de mi suerte, ya que sigue entre mediocre y mala como siempre, he compartido mi vida con otra gente y he llegado a la conclusión de que todos tenemos un poco de mala suerte. Algunos más, otros menos, algunos sistemáticamente, otros en cuentagotas.

¿Que por qué empecé este texto hablando de suerte?, bien yo creo que es inevitable. Primero, porque soy hincha de Rosario Central. Más que eso no tengo que decir, a la hora de hablar de suerte. Segundo, la otra forma de hablar de empezar a contar lo que quiero era mencionar la paranoia. Y tal vez lo haga:

Como un pelado de anteojitos casi tan sabio como yo dijo: “Cuando uno está paranoico, no quiere decir que no te estén siguiendo” (y que “googleando”, me vendo a enterar que otro pelado muchísimo menor que el primero, lo plagió a este). Entonces, siguiendo aquella frase, déjenme maquinar tranquilo, porque la última palabra nunca está dicha.

La cosa es así: A este prócer le gusta mucho dormir. No me vengan con la mentira estructural de las ocho horas diarias. Esa maldita mentira impuesta por este sistema vampiro que pretende succionar hasta la última gota de energía de los cuerpos dóciles, y sus médicos que lo único que pretenden es que sigamos más enfermos, así ellos se sienten más sanos. Otro tanto con los psicólogos… ¡Al diablo médicos! ¡Al demonio los sacerdotes del cuerpo! Ustedes, los social-demócratas del alma. ¡Yo no quiero estar tan enfermo! ¿Yo?... Yo quiero dormir. ¿Ocho? La poronga. Diez, doce, ¡catorce horas no me alcanzan!

Más tarde escribiré, sobre este maldito ritmo frenético de vida, al que todos parecen acostumbrase, del que nadie parece quejarse, en el que nadie parece plantarse y decir: “Basta, a mi no me van a enfermar”. Y no hablemos sólo de:

TENÉS que dormir cinco horas de TENÉS que estar media hora acá de TENÉS que salir rápido porque TENÉS que estar acá de para la semana que viene TENEMOS que entregar esto de HAY que dibujar tres columnas de chicos TIENEN que estudiar cinco horas diarias TIENEN que leer tres diarios TIENEN que mirar los noticieros TIENEN que leer la bibliografía complementaria además de la facultad TIENEN que trabajar TIENEN que militar en el MNR TENÉS que correr una hora por día TENÉS que distraerte TENÉS que dedicarle tiempo a tus amigos TENÉS que dedicarle tiempo a tu familia TENÉS que entrar a internet para ver cuando llega el colectivo y no perdés tiempo, no perdés tiempo, ¡¡¡NO PERDÉS TIEMPO!!!

Basta… ¡Basta! ¿Alguien nota el origen de los TENÉS QUE de los HAY QUE? Al menos, ¿alguien se lo preguntó? Yo estoy seguro de que sí. Estoy seguro que no soy el único humano, demasiado humano, que se preguntó quién o qué es lo que nos apunta con un dedo gigante, nos oprime con toda una atmósfera de plomo sobre las espaldas y nos dice TENÉS QUE.

En fin, dije que posteriormente iba a hablar del asunto este, así que me voy a dedicar de lleno a lo que va este escrito, que habló de la suerte, que hablaba de la paranoia y que habla de los tenésqués. Entre todo ese ritmo frenético de vida dócil, de vida útil, de vida cristiana, de vida de rebaño pastando que llevamos, este a la vez magnánimo, ilustrado y humilde escritor, pone especial atención a la cuestión del ruido.

RUIDO. No tengo que contarles a ustedes, colegas citadinos, del ruido en nuestras vidas. El mismo está muy asociado a las otras formas de contaminación, la que ingresa por la boca en forma de comida, por las narices en forma de humo, por los ojos en forma de publicidad y propaganda (no es lo mismo), por los dedos en forma de asfalto y cal y por el cerebro en forma de doctrinas… Todas son cada uno de los millones de capilares que forman esta contaminación sistémica de la que somos víctimas y victimarios.

Resumiendo, suerte, paranoia, sueño, ruido. Todas se relacionan en mi simple experiencia de vida y sueño. ¿Mala suerte, Paranoia? Lean y juzguen.

Duermo, y casi que vivo, en una habitación grande con baño sobre una terraza. Esta habitación está prácticamente separada de toda la casa. El techo es de chapa, en verano el calor es indescriptiblemente infernal. En invierno el frio es morboso, pero una pequeña estufilla - que larga mucho olor a gas, por lo cual, irónicamente, debido la dirección de este escrito, un día me va a dejar durmiendo por siempre – me da un poco de alivio.

Bueno, dirán “son algunas contras, pero tenés a favor la gran tranquilidad de dormir solo, ahí arriba, sin que nadie te joda, tranquilo”… ¿Tranquilo? Bien, delante de mi casa hay un señor que es el hermano de mi padre y que es carpintero. Este hombre tiene varias máquinas, pero dos se caracterizan por ser muy ruidosas. Ubicada la sierra a 15 metros de mi habitación y con dos paredes de por medio, se enciende a media mañana y, partir de allí, hasta las 7 de la tarde, se apaga y enciende a intervalos de 20 minutos, con un ruido muy molesto (no insoportable), y provocando bajones de tensión que ya me quemaron, no les miento mis queridos amigos, tres computadoras. No vamos a hablar ahora del problema eléctrico ni de la relación que nos (des)une con este señor.

· ¡Herr Professor, exagera! – Dicen ustedes (mientras se paran al pronunciar mi nombre).

· Tranquilos, fieles prosélitos, aun no he terminado.

Además, hace unos meses o años, el vecino del este de mi casa, se está construyendo su humilde morada. En realidad, creo que termino de construirla hace unos meses. Después de tortuosas mañanas en las que martillaban, cortaban, calaban, excavaban, gritaban, y todos los ruidos que trae aparejado una construcción, un día, la misma finalmente cesó. Como símbolo del fin de la construcción, este vecino (el cual, para ser sinceros, me cae bien, si quitamos sus ruidos) construyó una parrilla en su terraza – patio. ¿Dónde construyó su parrilla?, dándole la espalda a mi habitación. Para hacerles un panorama les explico que a 1 metro de mis ventanas, hay un hermoso muro de ladrillos. ¿Vistos? No, los hicieron vistos seguramente para el lado de la casa del señor, para el lado de mi ventana quedó horrible. Por ello, el año pasado, me dediqué a plantar una enredadera, la cual si todo marcha sobre ruedas (lo dudo), en unos años dejará un lindo muro verde.

· ¡Bueno!, no es para tanto, todos nos merecemos un asadito de vez en cuando.

Es cierto. No lo dudo. Cuando tienen razón, tienen razón. Etcétera. Todos nos merecemos un asadito…. DE VEZ EN CUANDO. Pero mí querido vecino hace asados 5 días a la semana. Asado típico, costeletas asadas, hamburguesas asadas, salchichas asadas, lechón asado, carré de cerdo asado, choripanes asados, pizzas a la parrilla, pollo al disco… asado sobre la parrilla, etc. No les miento si les digo que más de una vez he sentido asar algún postre. Está de más mencionar que todo el humo viene a parar a mi habitación (así como cuando alguien está fumando, el humo de su cigarrillo va a parar, obviamente, sobre un no fumador, o sea, de toda la maldita atmosfera de posibilidad, el humo viene sobre mí). Muchas veces lo insulto al pobre hombre por lo bajo (reglas de buena vecindad). Y luego reflexiono: “Capaz que el pobre señor no tiene horno”…

Pero bueno, eso en cuanto al humo. Por suerte los ruidos de la construcción pararon. Si, los de la construcción pararon. Pero este señor creo que es herrero. Si no es herrero esta todo el día cortando metales, o cuerpos, o pirámides egipcias, o algo que hace muchísimo ruido. Muchísimo. El hombre tiene un galpón enorme, pero creo que tiene el tomacorriente al lado de mi habitación, porque siempre está cortando metales (puliéndolos, martillándolos, acomodándolos ruidosamente) a dos metros de mi posición.

Esos fueron los días en que me conseguí unas orejeras antirruido, de esas que usan los carpinteros. Entonces estudio con esas orejeas, y cuando este hombre comienza con sus hermosos ruidos a las 8 de la mañana me las pongo y, casi (CASI), no siento nada… Pero estas orejeras, enormes, no son el culto a la comodidad. Además, me impiden dormir de costado (mi posición favorita) y si las tengo más de una hora, acrecientan mi ya crónica contractura de cuello (de la que otro día hablaré).

¿Que a quien le saqué esas orejeras? A mi papá. Ah… ¿no se los dije?: Mi padre, además de hacer ricas pizzas, es en realidad, también carpintero. El había abandonado la carpintería por diferentes razones que no vienen al caso y empezó con la pizzería… HABÍA abandonado la carpintería. Hace también unos meses, y por necesidad material, comenzó a trabajar un poco de carpintero, EN MI CASA. Se compró unas máquinas pequeñas pero que hacen tanto ruido como las grandes. Así, ya en mi propio patio, mi propio padre, enciende de vez en cuando su sierra y trrrrrrrrrrrrrrrrriiiiin.

Finalmente, y, acallando a aquella voz que intenta decirme algo. Si, a vos te digo. Voy a relatar lo último. En la esquina de mi casita, está el monopolio de la herramienta que es Arroyito Maquinarias. Esta, en su origen, pequeña empresa, ahora tomó dimensiones que asustan y ya va por su tercer edificio en cuatro esquinas. Si bien la construcción se encuentra a unos 50 metros de mi casa, ello no impide que escuche a los albañiles gritar desde las alturas innumerable cantidad de cosas, las cuales escucho en detalle, y voy a resumir:

  • Cristian. ¡Cristian!... ¡¡¡CRISTIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!
  • Bajala. Bajala despacio Cristian. DESPACIO CRISTIAN! CRISTIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!
  • Mamá, ¡con ese culo te invito a cagar a mi casa!
  • ¡Debe ser navidad porque llegaron los pandulces!
  • Miguel. ¡Miguel! No, por acá no Miguel! Cristan! CRISTIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!
  • Ajajajajajajajaja, Como tu hermana! AJAJAJAJAJAJAJAJAJA
  • …se fugó Duraznito de la villa! Se llevó toda la plata del blindado…
  • ¡Preguntale a la hermana de Cristian! JAJAJAJAJAJAJAJAJA
  • Haceme un pete, haceme un pete que esta noche quiero gozar. Me comentaron que esa chica hace unos petes espectacular!

No les miento. Es la pura verdad.

Y bueno, corto acá, sin conclusión, sin nada, porque la verdad es que me estresé de sólo recordar. Además hay innumerables pequeñas cosas que no estoy contando. Ayer a las 7 de mañana (SIETE DE LA MAÑANA), sentí un martilleo leve pero constante y agudo que no venia ni de mi tío el carpintero, ni de mi vecino el asador, ni de mi padre carpintero, ni de Cristian el aprendiz de albañil, ni de nadie… Ya, Tal vez mi cerebro reproduce los ruidos por sí solos. En este momento, por ejemplo, escucho al perro que cuando empieza, no para (NO PARA) de ladrar por dos horas. Este mismo perro es un pobrecillo animal que esta todo el día en un patio, el muy pobre, y pide a cualquier hora que lo entren. Una vez, luego de recontraputear al dueño la madrugada anterior, fui una mañana a treparme a un tapial para ver de donde venía el ladrido... Pueden creer que el hijo de puta dejó de ladrar y no lo pude encontrar?! Por otro lado, no olvidemos los ruidos de la calle… debido a la mierda oligárquica que están haciendo a unas cuadras (Ciudad Ribera), cortaron todas las calles, excepto la de mi casa y, a toda hora hay embotellamiento, con los respectivos pelotudos que no paran de tocar bocina, yo no sé si se creen que la bocina es un dispositivo que los hace volar, y salir de allí, pero parecen no entender que lo único que hacen tocando bocina es RUIDO…

RUIDO RUIDO RUIDO Y MÁS RUIDO!!!

viernes, 14 de enero de 2011

Nexo 2

Despertó de un sueño liviano que lo venia soñando desde hacía días. No tenía un solo dato en su cabeza que lo orientase sobre que duro lecho su espalda descansaba. Irónicamente se sentía muy cansado, y con ese sutil dolor que lo amenaza a uno en cuanto quiere incorporarse, como si sus huesos fueran tan rígidos que no soportarían el menor golpecito y ¡crack!, estallaban en miles de partes. Estaba poseído por una extraña agitación, lo torturaba esa respiración que no es, ese aire que no entra del todo, que, cuanto más se inhala, menos se posee, más se cierra el pecho. El corazón le latía a un ritmo inquietante: ¡tun, tun, tun!, muy rápido. Y luego ¡tun… tun…!, muy lento, el bombeo de sangre se hacía esperar. Todo ese juego histérico de respiración que no era y latidos que no mantenían el ritmo lo sacaron del sueño que parecía haber llegado para quedarse. Todavía no podía hilvanar una imagen en su cabeza, pero las primeras interrogaciones aparecieron. Al darse cuenta de ello reflexiona: “Estoy vivo”.

Evidentemente estaba vivo, pero ello sólo podía ser un motivo de preocupación. Si estaba vivo… ¿En dónde estaba? La curiosidad que ya, levemente, iba picando su obnubilada cabeza, como una herida que comienza a cicatrizar, lo llevó a girar la vista hacia un costado. Todo estaba oscuro, casi negro, infinito. Su corazón no paraba de bailar danzas a las que sólo un psicópata podría hallarle ritmo. El contexto ya le parecía macabro. Pero, graciosamente, esto lo anima… al menos ya podía ponerle adjetivos a la situación. Ahora sólo bastaba seguir explorando su universo con la vista, como hacen las ratas ante el peligro.

Decide mirar su cuerpo, para ver si su cráneo seguía allí ubicado. Tiende a levantar las manos, que apenas siente, ante sus ojos, para sólo distinguir leves sombras. De pronto siente que su cabeza trabaja cual máquina de vapor, tomando temperatura y todo: Entonces hay luz. Y esa luz sólo puede proceder desde detrás de su cabeza. Lentamente se reincorpora y todavía sobre lo que parecía ser un colchón de dura goma, dirige la vista hacia el lugar del que debiera proceder la luz, y, efectivamente, nota como los agonizantes rayos de una luz blanca se introducen por un costado. Por la debilidad de los mismos, calculó que la emisión se encontraba bastante lejos de su posición, y que una pared lateral los separaba, pero no del todo.

La pereza transforma lo inexplicable en temor, y viceversa. Y el temor nos lleva a pensar en detalle todo lo que podemos antes de hacer cualquier movimiento. Eso es lo que nuestro sujeto hizo en su duro lecho: mentalmente trazó los planos del lugar que lo rodeaba, moviendo apenas las manos. Así, pudo deducir que estaba en un cuarto, una habitación. Las paredes eran de duro cemento sin refinar. Su colchón, obviamente parte de una cama, pegada a la pared que impedía el total paso de la luz. Sospechaba que muy cerca se encontraban las otras paredes, que muy pequeño debía de ser su reducto. Pero hasta allí podía llegar el trazado de su plano arquitectónico. Si quería saber más, debía pararse y husmear. Buscar un interruptor, y a falta de él, husmear con las manos, pies, olfato, y lo poco que tenía de vista. Sus oídos estaban, al menos de momento, descartados, desde que había despertado, no había oído un solo ruido. Ni voces, ni música, ni pasos, ni una gotera, ni automóviles a lo lejos, ni ratones… nada.

Así, impulsado por la curiosidad, madre de todo pecado y heroísmo, pone sus pies en el suelo. Primero el uno, después el otro. Una vez afirmado, seguro de poder hacer pie, de no hundirse en un mar de arenas movedizas, decide pararse. Con extrema sensatez, se queda duro como una estatua en su posición, aunque el mareo que le provoca la repentina incorporación, hace que extrañe la cama que lo acobijaba. Resiste y se queda seco durante minutos, tal vez horas… Al ver que nada cambia, decide dar el primer paso. Siente que el cuerpo le pesa demasiado para sus débiles piernas. Le falta energía incluso para poder mantenerse de pie con comodidad, ya no hace caso de su agitación. Pero ya no hay forma de detenerse: da su primer paso.

Rápidamente, para no perder el equilibrio da otro paso, y otro más. Continúa caminando hasta que oye, muy cerca suyo:

- Ni un paso más.

Continuará...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Nexo 1

Caminando por las sombras, las calles están vacías, y suspirás sabiendo que el sol no te va a dar tregua. No ha decidido plantarse como tu enemigo pero su indiferencia sofocante es peor que mil adversarios. Seguís un rumbo fijo pero incierto desde hace varias horas. Tal vez fueron minutos, pero la inédita soledad de la ciudad esitraron el tiempo, haciéndote perder totalmente el hilo de los sucesos.
En tu cabeza solo hay espacio para pensamientos, o bagajes de ideas que ni siquiera llegan a ese estatus. Lo cierto es que vienen librando, desde hace dias (o años) una batalla sin cuartel, en la que ningún pensamiento definido logra imponerse por sobre los demás, instalando su hegemonía indiscutible. El caos y la anarquía se expresa de manera cínica dentro del cubículo que forma la tapa de tus sesos. Llevando todas tus energías al límite lográs desenvolver, tímidamente, uno de esos "pensamientos": Soledad.
Es allí cuando te das cuenta que ya no estas solo. Una figura comienza a acercarse hacia vos. Vos tratás de ignorarla pero ella parece decidida a encararte. Se acerca. Tratás de mirar en tus bolsillos algo para distraterte, para esquivar su, seguramente, increpante mirada. Ante la desesperación de saber que el indeseable encuentro se va a producir, casi que temblás, y te rendís dispuesto a que cualquier fuerza disponga de vos... Instantáneamente, la figura te choca, impidiendo que continues el proceso paranoico que había iniciado en vos. Descubrís que es un hombre, algo mayor que vos. Y, sin darte tiempo a que abras la boca (cosa que tampoco querías hacer) te dice, casi violentamente:
- ¿Vas para allá? No te molestes. Traté de hacer algo, pero no pude. Es imposible.
Mientras habla te muestra sus manos, mojadas, crees que de sudor. Su rostro está pálido y sucio. Sus ojos, duros como rocas. Pero mojados, aunque notás que no se vislumbra ni una sola lágrima. Su cara te parece extrañamente familiar. Pero es obvio que no lo conoces, tenés buena memoria para los rostros.
-...
Eso es lo que sale de tu boca. Musitaste un suspiro confundido con palabras que no conocés, o que no existen. Intentás reivindicarte pero antes de que ordenes tus pensamientos y las formas protocolares de tratar con otro humano, éste desaparece, se aleja, atrás tuyo, a varios metros, como si hubieran perdido contacto desde hace varios segundos, en los que, evidentemente, el tiempo dejó de existir.
Casi no meditás en sus palabras. El hombre, aterrorizado, te estaba previniendo de algún fatal desenlace, al cual al parecer tus pasos te guían, pero tu conciencia no logra detarminar ni su rumbo ni su porqué.
Inexplicablemente, apurás la marcha...


Continuaría...

domingo, 7 de noviembre de 2010

Anexo 3

Pueden llamarlo loco por mil mañas, pero olvidan la más peligrosa: este loco, tiene la horrible manía de no olvidar...

***
¡Oye tú, enciende la luz!... Esta sombra quiere sentirse a gusto, otra vez. Pero, tú, no te sientas incómodo, esta sombra, que espía sin ojos, que siempre esta sobrando, es incapaz de ver. Pero huele tu miedo. Y siente nausesas. Y se exita.

***
Oigamos, dice el sensato.
Hablemos, dice el necio.
Tropecemos, dicen los hombres.
¡Volvamos a hacerlo!, dice quien vive...

Y somos pocos...

***

Hijo, nunca te arrepientas de nada... ¡A menos que no tengas de que arrepentirte!
Regla de oro para el buen artista.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Comunicado oficiante (no confundir con oficial)

Debido a una gravísima falta de inspiración, falta de ganas, falta de seguidores, falta de esperanza, decepción tanto tecnológica como humana, inoperancia, impotencia y otras tantas cosas, este blog se encuentra temporalmente suspendido, por no decir que este blog fué abandonado.

Tal vez anticipando un futuro gris, llenando páginas en un diario de mierda, al que debo acceder muy seguramente no por mis capacidades (las cuales serían, más que nada, un impedimento para trabajar), sino por algún golpe de suerte, ruego o contacto... Tal vez por todo eso, mi inspiración se ha desvanecido progresivamente, tal vez por esperar demasiado de la vida y de la gente (regla de oro del buen solitario). El círculo vicioso de la inoperancia en la que se basa mi existencia no puede competir contra los tiempos del pim pam pum en el que nos movemos. Cada día estoy más seguro de que soy un hombre que debió haber nacido hace mil años, o dentro de mil años... eso nunca lo sabré.

Mientras tanto, sigo perdiendo esperanzas y los restos de creatividad, residuos, de los que (tal vez en un exceso de ego, segunda regla de oro) creo que algún día tuve. Trataré de comprar un lugar preestablecido en esta red, y, probablemente, nos volveremos a ver, en situaciones menos agradables.

La esperanza, lamentablemente, es lo último que se pierde. El optimismo de una vida insufrible me sigue dando arcadas, y trato de rechazarlo. Pero al perder toda fe, como un efecto rebote, y una cruel ironía, nos lleva a, nosotros los solitarios, ilusionarse ante cada palabra, cada gesto, cada sonrisa, cada contacto fugaz. Por ello, tercera regla de oro: ni el más escéptico de los solitarios puede dejar de creer siempre en, al menos, una sonrisa, y recordarla siempre con felicidad y dolor. Disfrazados o desnudos, aceptamos esa sonrisa como lo que es: un relfejo, nítido, de lo que siempre quisimos ser, y no tuvimos el valor para decírnoslo.

Auf Wiedersehen...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Adidas redobla la apuesta


En respuesta a la épica campaña que Nike planea llevar a cabo - recordemos su eslogan: "La vida por unas Nikes" (Click aquí para desorientados) -, Adidas no quiere perder terreno en el todopoderoso mercado y su encarnizada (o carnicera) lucha, y ya adelanta su nuevo ataque. Esta vez el lema es "Adidas hasta en la muerte" (Adidas till in the death). Y para no ser menos que su eterno contrincante, aquí también el mensaje es literal.
La campaña se trata, básicamente, de inscribir el logo de Adidas en la lápida de los infelices que descansan bajo el metro ochenta. Pero eso no es todo, la marca deportiva también tiene la intención de patrocinar la vida de los muertos, inscribir sus lemas en el epitafio de los que ya no respiran. "Así, por ejemplo, el epitafio de uno diría: Alfredo Gomez, padre de 17 criaturas IMPOSSIBLE IS NOTHING" Dijo Adalberto Dasler (Adi Dasler -> Adi Das -> Adidas), en reportaje exclusivo a Noti'n Teresa.
Y no todo termina allí, la intención de la multinacional es que en el velatorio, todos estén con indumentaria Adidas: "Queremos copar todas las paradas, no dejar nada sin cubrir. Que la viuda tenga el luto, negro correspondiente, pero Adidas, que la sala velatoria en vez de flores y toda esa bosta, tenga la cara de Messi, videos de fútbol, a Beckham en pelotas, etcétera...Todo Adidas, incluso queremos que el fiambre lleve unas buenas zapatillas Adidas con muchos resortes".
Como buen visionario, Adi anticipó que no va a ser fácil convencer a todos los muertos de que auspicien su vida recién terminada, "Más que nada por eso, porque están muertos", resumió el empresario, pero rápidamente encontró la solución: "No podemos patrocinar a los cachetazos el funeral de cualquier perejil, y como el tipo va a estar finiquitado, tenemos que arreglar con las familias". Al preguntarle por el previsible problema de que muchas familias no van a querer vender a sus muertos a la marca, Adi nos responde: "Es obvio que por más que nos fagocitemos al 95% de los infelices que habitan este planeta, siempre están los idealistas que no se venden, gente que piensa, gente crítica, gente peligrosa. Pero no seríamos la empresa global que somos si no encontráramos una salida, y es encarar a las familias que odien al hijo de puta que se acaba de morir, y mirá que hijos de puta sobran... clientes no nos van a faltar".
La idea de Adidas es empezar a hacer funcionar la campaña en una pequeña ciudad, usarla de conejillo de indias, y, si resulta, avanzar por todo el globo en su admirable tarea de expandir la marca hacia cada centímetro cúbico de alma que quede. Y esa ciudad se encuentra nada más y nada menos que en nuestro país, hablamos de la ciudad bonaerense de Olavarría. ¿Porqué se eligió a la Argentina? Adi no supo o no quiso responder, pero quien sí pudo hacerlo es el intendente de la misma ciudad, Alberto "Chacho" Garcaldi: "Lo que tiene la Argentina es que es un paisucho de cuarta, bananero y subdesarrollado en el que podés hacer cualquier moco y la vas a sacar barata. Pero al mismo tiempo tiene aspiraciones de primer mundo y una falsa conciencia europea, por eso cerró en un lugar perfecto".
Garcaldi desmintió que, como parte de la campaña, Adidas vaya a poner su nombre al cementerio, ni mucho menos a la ciudad, como se rumoreaba. "Hay cosas que van más allá del mercado, se equivocan si creen que con dinero pueden comprarlo todo. Acá hay un sentimiento de nacionalidad, hay conciencia, hay moral, orgullo de ser argentinos y olavarrienses, y eso es lo que nuestra política va a defender siempre", dijo, el intendente, al borde de las lágrimas. Lo cierto es que, terminada la entrevista, y apagados los cassettes, Garcaldi se sinceró: "La verdad es que la guita que pusieron alcanza para la prueba de campo que quieren hacer, nada más... Si quieren ponerle el nombre a la ciudad, al cementerio o lo que quieran, se van a tener que jugar más". Y profundizó (o se hundió más): "Acá, si me ponen lo suficiente, me tatúo la cara del yosapa ese de las hamburguesas en las pelotas" dijo el septuagenario intendente, en alusión a Ronald Mc Donald, mientras se sacudía enérgicamente su miembro viril, y nuestra reportera temía que intente mostrárselo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Nike y su nueva campaña

Esta semana trascendió que Nike está por lanzar una nueva campaña publicitaria, titulada "La vida por unas Nikes". En exclusivo y por adelantado, Notin Teresa entrevistó a Roberto Nike, presidente de la empresa, quien nos contó cada detalle, con total sinceridad, de esta controversial campaña. Sentado en el bar de su casa, con un vaso de whiskey on the rocks me recibe, y damos comienzo a la entrevista.

Herr Professor: ¿De qué se trata "La vida por Nike"?
Roberto "Tito" Nike: El título se debe a una literalidad: esta vez se trata de dejar la vida por Nike. ¿Cómo?... bien, la idea tiene su desarrollo, llevamos años trabajando. Al principio, empezó como cualquier campaña berreta, ibamos a organizar otra maratón. Pero la última no terminó muy bien, no vendió mucho. Que se muriera de un infarto uno de los competidores no le dejó una buena imagen a la compañía, no vendió...
HP: Claro, la muerte no vende...
RTN: Bueno, ahi te equivocás. La idea de la competición siempre es un juego donde todos salimos ganando, es fácil: gastamos dos mangos en todo lo que significa cortar las calles, un par de millones en publicidad y trámites, y no le tenemos que garpar a ningún actor ni nada, porque acá los corredores vienen a correr gratarola, a ellos le das una remerita, le ponés una cintita en la final y le das una medallita, y salen mas contentos que puto con dos culos. Y nosotros ponemos el sello de Nike hasta en el orto del intendente, ¿entendés?
HP: Si, seguro. Pero ¿porque decías que me equivocaba, con lo de la muerte?
RTN: Claro, la cosa es que esa muerte no estuvo organizada, no estuvo pensada, desarrollada, ni todos los términos publicitarios que le quieras meter, esos que hacen que el trabajo de los publicistas parezca más interesante de lo que es... en fin, como te decía, la muerte del infeliz ese que se murió de un paro cardíaco, porque no podía correr y que se yo, nos costó nuestros buenos palos y no salimos ganando nada: que no le hicismos análisis, que que se yo... nos salió cara la joda. ¿Pero que pasa si esos millones los invertís en hacer de esa muerte algo que reditúe?
HP: Sobre eso gira la campaña...
RTN: Sobre eso gira la campaña. Quisimos unir esa muerte que tanto nos costó, con el concepto deportivo de la competencia. Fiel a nuestro estilo nos "vengamos de la muerte".
HP: Específicamente, ¿cómo se desarrolla esta campaña?
RTN: Es así: Mediante un casting elegimos a dos tipos. En un espectáculo sin precedentes estos dos tipos se van a enfrentar en una lucha a muerte... Pero a muerte, muerte eh!
HP: ¿A golpe de puños, como sería?
RTN: Con lo que venga, todavía tenemos que ver bien que tipos de armas van a usar, pero de seguro que va a ser violento, sangriento, impactante. Lo que ya sabemos es que van a estar completamebte desnudos. Eso es básico.
HP: ¿Por qué?
RTN: Porque el premio va a ser una armario repleto de ropa deportiva Nike.
HP: ¿Y quien sería el ganador?
RTN: ¿No te dije que era a muerte? Creo que está bastante claro que el que vive, es el ganador.
HP: ¿Y el premio es solamente un par de camisetas?
RTN: Básicamente.
HP: Pero... ¿hay gente dispuesta a morir por un par de zapatillas?
RTN: ¿Cómo?, ¡sobran! Escuchame, en el casting había tipos que por un plato de comida lo hacían. Otros por el honor de defender la bandera de Nike, otros por aparecer en TV para toda la nación, ¡para todo el mundo! ¡Serían los tipos más famosos del fucking planeta!
HP: Lástima que uno no lo podrá disfrutar.
RTN: Y va a ser el gran héroe... Miento, héroe va a ser el vencedor, el perdedor irá mas allá: será un mártir.
HP: Interesante... ¿Podés adelantarnos algo de los competidores?
RTN: Me parece que ya te adelanté bastante Herr... querés la nota del siglo hijo de puta! (Risas). Mirá los competidores son dos tipos humildes, dos tipos jóvenes de bajos recursos. Uno tenía la ilusión de poder ponerse un par de zapatillas Nike por primera vez en su vida... Yo ese dia estuve presente, por eso quedó este tipo, yo escuchaba cómo nuestros empresarios le decían: "Pero mirá que podes morir che", y el tipo parecía que no le importaba, dijo: "Morir puedo morir todos los días, más si sabés como vivo, pero unas zapatillas Nike... no sé si voya poder ponerme." Te digo la verdad, se nos llenaron a todos los ojos de lágrimas, muy emocionante, representaba lo que queríamos demostrar con la campaña. Obviamente quedó seleccionado.
HP: ¿Y el otro competidor?
RTN: No lo conozco bien al otro, pero te digo que es algo más o menos parecido, un tipo muy pobre...
HP: Ahora, por lo que me dijiste... todos los que fueron al casting eran pobres, indigentes...
RTN: (Interrumpiendo) ¡No, no no!, para nada, estaba lleno de gente con guita, gente que tenía todo pero que lo único que querían eran ser famosos, dispuestos a dar la vida por la fama... por la fama y por Nike, ovbio... No, nosotros elegimos a esta gente pobre por cosas de marketing que ya te expliqué antes, y por cosas de negocios también, cosas de guita, ¿entendés?
HP: ¿Por qué "cosas de negocios"?
RTN: (Sirviéndose un quinto vaso de un escocés muy costoso) Fácil nene, cuando se muera un negro de esos, van a saltar los quilombos: que los derechos humanos, que algún cuervo va a aparecer para demandarme "en nombre de la familia", etcétera. Entonces ¿qué hacemos nosotros?, le caemos de antemano con un par de mangos, un par de chirolas a la familia para que no accedan a demandarnos, ellos se compran un tele, una moto, y demás, y ¿vos te pensás que se acuerdan del guacho que se muró en el cuadrilátero?
HP: Pero, ¿y los medios, los derechos humanos?
RTN: Más fácil todavía: van a romper las bolas un par de días y despúes se olvidan, en dos semanas o menos, las cámaras desaparecen y se van atrás de cualquier otro puterío. ¿A quien le importa que se haya muerto un negro de mierda más? ¡Mejor!, uno menos, es lo que piensan todos... no me juzgues a mí, es lo que está en la sociedad y nosotros lo sabemos explotar.
HP: Está todo pensado...
RTN: Por algo estoy sentado donde estoy sentado.
HP: Ahora, una última pregunta: ¿No existe el riesgo de que mueran ambos en la lucha?
RTN: Claro que sí, y ahí está el gran riesgo que todo éxito debe tener. Si la Muerte vence a los dos, se nos va a la mierda la campaña...
HP: Y, a la muerte no se la puede comprar...
RTN: ¿De dónde sacaste eso? Claro que se puede comprar, pero ya firmó con Adidas... ahí dormimos...

Y allí, lanzándome una auténtica bomba periodística (y una futura entrevista), terminó la charla con Roberto Nike, Gerente General de Nike, y mentor de una campaña publicitaria sin precedentes y, cuanto menos, polémica.