sábado 25 de febrero de 2012

Sentencia para un no-nato II

Las licencias del vencido son justas, sanas. Pero nunca deben durar más que la guerra.
Y si la guerra es una vida (ay, la vida es guerra...), amigos, sólo queda una opción:
El sueño es el único descanso.
¿Con los ojos cerrados?,
o abiertos...

lunes 20 de febrero de 2012

El límite de las palabras es la música.
Es gracioso:
Allí, dentro, nada es todo.
Y todo es nada...

miércoles 25 de enero de 2012

Caminante

Consumo del veneno
como quien bebe en sorbos.
Dosificándolo.
Sólo el último trago ha de ser profundo,
para embriagarme de muerte.

Como el poeta que no lee versos ajenos.
Así camino yo:
hacia el frente, mirando a los costados.

Y entre bocanadas de aire,
reposo a uno de los lados:
mirando hacia el frente...

lunes 2 de enero de 2012

Al ras

Bien,
admito que me siento algo enfermo.
Aún así,
me lanzo hacia ustedes.

Es que no conozco,
otra forma de existir.
Nunca dije soñar con volar...
¿Pero quien sabe?

¡Vamos!
Quitate la ropa:
Si ustedes vinieron aquí
a verme hechar raíces.

Aún así,
nunca estuve tan lejos del suelo.
Y el aire me susurra;
"¡Vamos!, es tiempo de volver".

Confieso que sení algo de miedo.
Es que...
¿no se trata de eso todo esto?
Lo admito, siempre estuve fingiendo.
Y vos, por favor,
apagá esa luz por mi.

viernes 30 de diciembre de 2011

Invencible

Dos gotas de agua posan en mis manos.
Una es inquieta,
se evapora antes de que la encuentre
mi olfato.

La otra permanece allí.
Danza inmóbil sobre mi.
Me cuenta secretos
y nos aflige con historias de su hermana,
la preferida del sol.

martes 27 de diciembre de 2011

Sentencia para un no-nato

Esa música, que dura un instante - y todos en uno -,
nos hace viajar graciosamente - y también olvidar -,
en aquel cuento maravilloso,
que va del hombre bipedo,
al hombre alado...

¿Quién, amigos, sino la música?
- Única en el arte de parir.

lunes 26 de diciembre de 2011

El oficio del mono

Por aquello que los hombres
nunca rien.
Lo que los encuentra
con el pecho inflado,
y a la vez arrodillados.
Las lágrimas de su corazón apagado.

Frente al orgullo,
en fin,
frente a lo más serio de la humanidad.
No puedo más que
lucir mi traje de mono.

Divino,
serio,
la cúspide:
carcajadas para mi.

También hay algo de hechicero en el juego:
danzar con lo que no existe,
- aún.

Pero de pronto mi mono se aflige:
Mira hacia adelante y,
con los ojos vendados
camina en dos patas...

¿Habrá sido el sendero desviado?
¿Quién dice cuándo es demasiado tarde?