martes, 31 de mayo de 2011

Ruido

http://www.youtube.com/watch?v=_qJ-8VweVrg

Este video es una canción de Sabina, del cual, que bien no me considero seguidor del mismo, tiene una canción homónima a mi título, y esucharla, puede ser muy ilustrativa a la hora de leer este poste. Atte, La Administración.-

Empezar a hablar en un escrito - en un medio que retomo luego de… a ver… cinco meses – de la cuestión de la suerte, me parece una berretada. Pero no sabría por dónde arrancar el asunto. Además, si no escribí por cinco meses, por algo es. O sea, no soy un mar de ideas y cosas nuevas que se desborda por publicar. Más bien esta lagunita se está secando, alguna empresa de mi cerebro cercó el único lago que alimentaba a mis neuronas. O tal vez haya una fuente de agua en mi alma creativa, pero esta está más salada que el Mar Muerto, y mató a todos los pececitos de la inspiración. Se podría decir que la única esperanza de que este antes imponderable escritor, batallador de pensamientos, ideas y creatividad, capaz de hacer reflexionar hasta a la mismísima Beatriz Sarlo y todo el panel de 6, 7, 8; en fin, la única esperanza de este Mar Muerto es que Jesús, disfrazado de profeta de la inspiración, camine sobre sus aguas, las dulcifique y vuelva a llevar palabras a la maravillosa boca y los eléctricos y hechizantes dedos de este escritor. O al menos las edulcore un poco, para pilotear un par de meses, escribiendo alguna que otra gansada.

Y quien les dice que esto no lo sea. Agua dulce o edulcorada… el tiempo lo dirá. La gente de mi tiempo (el futuro muy no muy lejano) lo juzgará… Bien, volviendo a lo que nos compete, podría decir de mí que no soy un artífice de la buena suerte, pero tampoco me considero más salado que el Mar Muerto. Lo dice alguien quien años ha pensaba de la siguiente manera: “Estoy seguro de que Dios existe, y es para hacerme la vida imposible”. Hoy, con el tiempo, he aprendido a pensar algo distinto. Si bien, no puedo hablar de un cambio de mi suerte, ya que sigue entre mediocre y mala como siempre, he compartido mi vida con otra gente y he llegado a la conclusión de que todos tenemos un poco de mala suerte. Algunos más, otros menos, algunos sistemáticamente, otros en cuentagotas.

¿Que por qué empecé este texto hablando de suerte?, bien yo creo que es inevitable. Primero, porque soy hincha de Rosario Central. Más que eso no tengo que decir, a la hora de hablar de suerte. Segundo, la otra forma de hablar de empezar a contar lo que quiero era mencionar la paranoia. Y tal vez lo haga:

Como un pelado de anteojitos casi tan sabio como yo dijo: “Cuando uno está paranoico, no quiere decir que no te estén siguiendo” (y que “googleando”, me vendo a enterar que otro pelado muchísimo menor que el primero, lo plagió a este). Entonces, siguiendo aquella frase, déjenme maquinar tranquilo, porque la última palabra nunca está dicha.

La cosa es así: A este prócer le gusta mucho dormir. No me vengan con la mentira estructural de las ocho horas diarias. Esa maldita mentira impuesta por este sistema vampiro que pretende succionar hasta la última gota de energía de los cuerpos dóciles, y sus médicos que lo único que pretenden es que sigamos más enfermos, así ellos se sienten más sanos. Otro tanto con los psicólogos… ¡Al diablo médicos! ¡Al demonio los sacerdotes del cuerpo! Ustedes, los social-demócratas del alma. ¡Yo no quiero estar tan enfermo! ¿Yo?... Yo quiero dormir. ¿Ocho? La poronga. Diez, doce, ¡catorce horas no me alcanzan!

Más tarde escribiré, sobre este maldito ritmo frenético de vida, al que todos parecen acostumbrase, del que nadie parece quejarse, en el que nadie parece plantarse y decir: “Basta, a mi no me van a enfermar”. Y no hablemos sólo de:

TENÉS que dormir cinco horas de TENÉS que estar media hora acá de TENÉS que salir rápido porque TENÉS que estar acá de para la semana que viene TENEMOS que entregar esto de HAY que dibujar tres columnas de chicos TIENEN que estudiar cinco horas diarias TIENEN que leer tres diarios TIENEN que mirar los noticieros TIENEN que leer la bibliografía complementaria además de la facultad TIENEN que trabajar TIENEN que militar en el MNR TENÉS que correr una hora por día TENÉS que distraerte TENÉS que dedicarle tiempo a tus amigos TENÉS que dedicarle tiempo a tu familia TENÉS que entrar a internet para ver cuando llega el colectivo y no perdés tiempo, no perdés tiempo, ¡¡¡NO PERDÉS TIEMPO!!!

Basta… ¡Basta! ¿Alguien nota el origen de los TENÉS QUE de los HAY QUE? Al menos, ¿alguien se lo preguntó? Yo estoy seguro de que sí. Estoy seguro que no soy el único humano, demasiado humano, que se preguntó quién o qué es lo que nos apunta con un dedo gigante, nos oprime con toda una atmósfera de plomo sobre las espaldas y nos dice TENÉS QUE.

En fin, dije que posteriormente iba a hablar del asunto este, así que me voy a dedicar de lleno a lo que va este escrito, que habló de la suerte, que hablaba de la paranoia y que habla de los tenésqués. Entre todo ese ritmo frenético de vida dócil, de vida útil, de vida cristiana, de vida de rebaño pastando que llevamos, este a la vez magnánimo, ilustrado y humilde escritor, pone especial atención a la cuestión del ruido.

RUIDO. No tengo que contarles a ustedes, colegas citadinos, del ruido en nuestras vidas. El mismo está muy asociado a las otras formas de contaminación, la que ingresa por la boca en forma de comida, por las narices en forma de humo, por los ojos en forma de publicidad y propaganda (no es lo mismo), por los dedos en forma de asfalto y cal y por el cerebro en forma de doctrinas… Todas son cada uno de los millones de capilares que forman esta contaminación sistémica de la que somos víctimas y victimarios.

Resumiendo, suerte, paranoia, sueño, ruido. Todas se relacionan en mi simple experiencia de vida y sueño. ¿Mala suerte, Paranoia? Lean y juzguen.

Duermo, y casi que vivo, en una habitación grande con baño sobre una terraza. Esta habitación está prácticamente separada de toda la casa. El techo es de chapa, en verano el calor es indescriptiblemente infernal. En invierno el frio es morboso, pero una pequeña estufilla - que larga mucho olor a gas, por lo cual, irónicamente, debido la dirección de este escrito, un día me va a dejar durmiendo por siempre – me da un poco de alivio.

Bueno, dirán “son algunas contras, pero tenés a favor la gran tranquilidad de dormir solo, ahí arriba, sin que nadie te joda, tranquilo”… ¿Tranquilo? Bien, delante de mi casa hay un señor que es el hermano de mi padre y que es carpintero. Este hombre tiene varias máquinas, pero dos se caracterizan por ser muy ruidosas. Ubicada la sierra a 15 metros de mi habitación y con dos paredes de por medio, se enciende a media mañana y, partir de allí, hasta las 7 de la tarde, se apaga y enciende a intervalos de 20 minutos, con un ruido muy molesto (no insoportable), y provocando bajones de tensión que ya me quemaron, no les miento mis queridos amigos, tres computadoras. No vamos a hablar ahora del problema eléctrico ni de la relación que nos (des)une con este señor.

· ¡Herr Professor, exagera! – Dicen ustedes (mientras se paran al pronunciar mi nombre).

· Tranquilos, fieles prosélitos, aun no he terminado.

Además, hace unos meses o años, el vecino del este de mi casa, se está construyendo su humilde morada. En realidad, creo que termino de construirla hace unos meses. Después de tortuosas mañanas en las que martillaban, cortaban, calaban, excavaban, gritaban, y todos los ruidos que trae aparejado una construcción, un día, la misma finalmente cesó. Como símbolo del fin de la construcción, este vecino (el cual, para ser sinceros, me cae bien, si quitamos sus ruidos) construyó una parrilla en su terraza – patio. ¿Dónde construyó su parrilla?, dándole la espalda a mi habitación. Para hacerles un panorama les explico que a 1 metro de mis ventanas, hay un hermoso muro de ladrillos. ¿Vistos? No, los hicieron vistos seguramente para el lado de la casa del señor, para el lado de mi ventana quedó horrible. Por ello, el año pasado, me dediqué a plantar una enredadera, la cual si todo marcha sobre ruedas (lo dudo), en unos años dejará un lindo muro verde.

· ¡Bueno!, no es para tanto, todos nos merecemos un asadito de vez en cuando.

Es cierto. No lo dudo. Cuando tienen razón, tienen razón. Etcétera. Todos nos merecemos un asadito…. DE VEZ EN CUANDO. Pero mí querido vecino hace asados 5 días a la semana. Asado típico, costeletas asadas, hamburguesas asadas, salchichas asadas, lechón asado, carré de cerdo asado, choripanes asados, pizzas a la parrilla, pollo al disco… asado sobre la parrilla, etc. No les miento si les digo que más de una vez he sentido asar algún postre. Está de más mencionar que todo el humo viene a parar a mi habitación (así como cuando alguien está fumando, el humo de su cigarrillo va a parar, obviamente, sobre un no fumador, o sea, de toda la maldita atmosfera de posibilidad, el humo viene sobre mí). Muchas veces lo insulto al pobre hombre por lo bajo (reglas de buena vecindad). Y luego reflexiono: “Capaz que el pobre señor no tiene horno”…

Pero bueno, eso en cuanto al humo. Por suerte los ruidos de la construcción pararon. Si, los de la construcción pararon. Pero este señor creo que es herrero. Si no es herrero esta todo el día cortando metales, o cuerpos, o pirámides egipcias, o algo que hace muchísimo ruido. Muchísimo. El hombre tiene un galpón enorme, pero creo que tiene el tomacorriente al lado de mi habitación, porque siempre está cortando metales (puliéndolos, martillándolos, acomodándolos ruidosamente) a dos metros de mi posición.

Esos fueron los días en que me conseguí unas orejeras antirruido, de esas que usan los carpinteros. Entonces estudio con esas orejeas, y cuando este hombre comienza con sus hermosos ruidos a las 8 de la mañana me las pongo y, casi (CASI), no siento nada… Pero estas orejeras, enormes, no son el culto a la comodidad. Además, me impiden dormir de costado (mi posición favorita) y si las tengo más de una hora, acrecientan mi ya crónica contractura de cuello (de la que otro día hablaré).

¿Que a quien le saqué esas orejeras? A mi papá. Ah… ¿no se los dije?: Mi padre, además de hacer ricas pizzas, es en realidad, también carpintero. El había abandonado la carpintería por diferentes razones que no vienen al caso y empezó con la pizzería… HABÍA abandonado la carpintería. Hace también unos meses, y por necesidad material, comenzó a trabajar un poco de carpintero, EN MI CASA. Se compró unas máquinas pequeñas pero que hacen tanto ruido como las grandes. Así, ya en mi propio patio, mi propio padre, enciende de vez en cuando su sierra y trrrrrrrrrrrrrrrrriiiiin.

Finalmente, y, acallando a aquella voz que intenta decirme algo. Si, a vos te digo. Voy a relatar lo último. En la esquina de mi casita, está el monopolio de la herramienta que es Arroyito Maquinarias. Esta, en su origen, pequeña empresa, ahora tomó dimensiones que asustan y ya va por su tercer edificio en cuatro esquinas. Si bien la construcción se encuentra a unos 50 metros de mi casa, ello no impide que escuche a los albañiles gritar desde las alturas innumerable cantidad de cosas, las cuales escucho en detalle, y voy a resumir:

  • Cristian. ¡Cristian!... ¡¡¡CRISTIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!
  • Bajala. Bajala despacio Cristian. DESPACIO CRISTIAN! CRISTIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!
  • Mamá, ¡con ese culo te invito a cagar a mi casa!
  • ¡Debe ser navidad porque llegaron los pandulces!
  • Miguel. ¡Miguel! No, por acá no Miguel! Cristan! CRISTIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!
  • Ajajajajajajajaja, Como tu hermana! AJAJAJAJAJAJAJAJAJA
  • …se fugó Duraznito de la villa! Se llevó toda la plata del blindado…
  • ¡Preguntale a la hermana de Cristian! JAJAJAJAJAJAJAJAJA
  • Haceme un pete, haceme un pete que esta noche quiero gozar. Me comentaron que esa chica hace unos petes espectacular!

No les miento. Es la pura verdad.

Y bueno, corto acá, sin conclusión, sin nada, porque la verdad es que me estresé de sólo recordar. Además hay innumerables pequeñas cosas que no estoy contando. Ayer a las 7 de mañana (SIETE DE LA MAÑANA), sentí un martilleo leve pero constante y agudo que no venia ni de mi tío el carpintero, ni de mi vecino el asador, ni de mi padre carpintero, ni de Cristian el aprendiz de albañil, ni de nadie… Ya, Tal vez mi cerebro reproduce los ruidos por sí solos. En este momento, por ejemplo, escucho al perro que cuando empieza, no para (NO PARA) de ladrar por dos horas. Este mismo perro es un pobrecillo animal que esta todo el día en un patio, el muy pobre, y pide a cualquier hora que lo entren. Una vez, luego de recontraputear al dueño la madrugada anterior, fui una mañana a treparme a un tapial para ver de donde venía el ladrido... Pueden creer que el hijo de puta dejó de ladrar y no lo pude encontrar?! Por otro lado, no olvidemos los ruidos de la calle… debido a la mierda oligárquica que están haciendo a unas cuadras (Ciudad Ribera), cortaron todas las calles, excepto la de mi casa y, a toda hora hay embotellamiento, con los respectivos pelotudos que no paran de tocar bocina, yo no sé si se creen que la bocina es un dispositivo que los hace volar, y salir de allí, pero parecen no entender que lo único que hacen tocando bocina es RUIDO…

RUIDO RUIDO RUIDO Y MÁS RUIDO!!!

7 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

jajajajaja!! Un gusto leerte de nuevo!!

Dejà de despotricar, que te vas a poner viejo.

Un abrazo.

Steki dijo...

Jajaja! Me hiciste matar de risa. Pobre... estás paranoico de la nuca mal! Pero escribís como la puta madre. Beso grande desde Mendoza hasta Rosario. Uácala... qué besazo!

Julieta Pellieri dijo...

magestuoso como siempre... me gustaría recibir un leve asesoramiento acerca de donde su padre consiguio en aquel momento las orejeras "anti-ruido" hablando en serio, quisiera comprarme unas... saludos!

HP dijo...

oooooooooooorejeras de hamburguesa!

(Necesito de Pura Suerte)

Por otro lado, vaya a una casa de carpinteria, o a la basura del Easy...

Acá en la esquina no paran de llamarlo a Cristian...

Julieta Pellieri dijo...

jaja bueno gracias por la data, mire que ya he intentado eh, es menester mencionar que vivi dos años con la cabecera de mi cama completamente EN FRENTE de Athipiko de Balcarce y Salta... por otro lado el día que a Cristian lo asciendan o llegue otro capataz de menor rango con un nombre menos perturbador quiza su suerte cambie, hasta que ese momento llegue le deseo lo mejor mientras tanto...

julia (HARTA!) dijo...

MENESTER! jajajaja me hiciste acordar a un madrigal (no importa)
Soy testigo de todos los fuking ruidos y los cambios climaticos, digamos que no es el lugar paradisiaco en el cual todos querenos estar, lo cual es mejor porque si hubiera mucha gente seria aun peor (que fea que es la concentracion masiva de gente), pero bueno, yo le tengo confianza a Aurelia!

Por otro lado tampoco ayuda mucho al humor de la gente que esta pagina le haga a uno imposible postear un misero comentario, igual o peor que los bocinazos, siendo la tercera vez que lo escribo espero que se deje de joder con alterar mis nervios que suficiente actividad tienen fuera de internet.


P.D: I may be paranoid but no android

Herr Professor dijo...

iba a poner "me gusta" al comentario anterior... me desespere un poquito al no encontrar el boton... como iba a saber que me equiocaba de pagina?