jueves, 29 de octubre de 2009

Sin decirme su nombre

Cuando entré en mi pieza dejé la ropa recién planchada sobre la cama, giro para salir y lo veo. No te puedo explicar el cagaso que me pegué, creo que me bajo la presión. Lo ví, grité y salí corriendo al baño y me encerré. En mi casa no había nadie, asi que nadie me escuchó, nadie podía ayudarme. Para colmo se habían llevado a los perros (aunque son uno más boludo que el otro, eran capaces de hacerse amigo del monstruo, chuparlo y jugar con él, antes de que me viole y me mate, o me mate y me viole).
Una vez en la protección del encierro, pude hacer una descripción mental de lo que habia visto. Un monstruo horrible. De unos cincuenta centímetros, marrón verdoso, o verde amarronado. Dos ojos amarillos chiquititos pero brillantes. Pelado era el coso. Las patas y las manos eran diminutas, orejas, no recordé si tenia...
Pasaron unos minutos, unas horas o unos días. Seguramente horas porque mi familia no había vuelto aún. La cosa es que tomé la determinación de salir, pero tenía que armarme. En el baño no había más que shampoo, un jabón, una toalla, etc. No me servía para defenderme. A lo sumo al terrible bicho ese lo iba a dejar limpito antes de que me mate, me corte en pedacitos y me coma. Justo cuando giro y veo la sopapa. ¡Ah! era perfecto. La agarré y, como quien está en un campo de batalla, abrí la puerta con sumo cuidado, sí como el soldado que está solo en contra del mundo, el último sobreviviente. Sólo ese cuidado extremo al abrir la puerta y salir con la sopapa en la posición perfecta podía salvarme la vida.
Exageré un poco. Abrí, salí, y el bicho seguía en la misma posición, mirándome fijo. No me pareción tan feo ni tan terrible. Sí, tenía orejas, también eran chiquitas. Lo miré, me miró, durante minutos, horas, días... Y mis viejos no llegaban. Pero, pensé: ¿Y si aniquiló a todos? no a mis viejos, no a los perros, a todos, todos los habitantes de este fucking planeta. Era obvio, los mató a todos.
De repente no sólo que no me pareció terrible, sino que hasta me pareció simpático. "Me está engatusando", pensé. Y sin preveerlo, habló, en perfecto español: "Hola". Con una voz suave, armoniosa. No contesté, ni en pedo. Al menos al instante, sí lo hice unos minutos después de haber asimilado que ese bicho, que no había visto en ninguna enciclopedia, me hablaba, descartando la posibilidad de que me haya salteado una página del libro de los animales y éste sea uno de ellos.
"Hola", le dije. Asi con voz de macho, esa que pongo cuando quiero, o cuando hablo por teléfono. Porque tengo una voz bastante grave, viste, siempre me dijeron que sea locutor, todavía no lo descarto. En fin, tenía que demostrar que no le tenía miedo, asi que agregué:
- ¿Quien sos?
- ¿Cómo quien soy? - Preguntó.
- Claro, quien sos... ¿Cómo te llamás?
- Nunca me llamo a mi mismo - Me dijo. Encima de que entra en mi habitación como un ladrón, se daba el gusto de tomarme el pelo. Se lo dije, sí señor:
- Pero,¿ me estás cargando vos? encima de que te metés en mi habitación, no me querés decir quien sos, ni siquiera se qué mierd...
- Yo no me metí en tu habitación. - Interrumpió.
- ¡¿Cómo que no?! - Dije al borde de la ira.
- Yo siempre estuve acá, vos no me veias.
No le contesté nada. Era obvio que el marciano ese además de marciano, estaba completamente loco. Así que le perdí un poco el temor, y me entró la curiosidad.
- ¿Vos, sos un extraterrestre? - Le pregunté.
- ¿Un qué?
- Un extraterrestre, un monstruo de otro planeta. - Dije, y después me di cuenta de lo ofensivo que podía sonar eso.
- No, creo que no, no sé. - Me dijo.
- ¿Cómo, "creo"? ¿no sabé qúe sos?
- ¿Y para que quiero saber qúe soy?
- ¿Cómo para qué? Para saber, para, para... - Me quedé pensando. ¿Para que quiere uno saber qué es? Pero hice un esfuerzo para hacerle entender.
- No sé para que, pero yo, por ejemplo me llamo Jeremías y soy un Ser Humano. ¿Entendés?
- Ahh, esta lleno de esos por acá.

Este bicho era estúpido, claramente. No me entendía nada, ¿como no vas a saber como te llamás, quien o qué sos? Pero no, no me iba a ganar. Seguí inquisitando:

- Pero, a ver, ¿para qué viniste?
- ¿Cómo "para qué"? - Me dijo, como poniéndole comillas tal como lo escribo ahora.
- ¡Ay!, claro, para qué, con que fin, objetivo, que resultado esperás de tu visita a mi planeta, a mi habitación... - Dije, alzando en tono, bastante nervioso.
- Ahh... un pragmático - Dijo el bicho.

No, yo no lo podía creer. No sabia cómo se llamaba, ni que era, ni de dónde venía, ni nada... pero sabía lo que era pragmático. Además, lo que me dolió. Fue como un insulto. "Ahh, un pragmático". ¿Quien se creeía este espantajo mal parado para decirme pragmático?, con lo que odiaba yo a los pragmáticos. Me dieron ganas de patearlo, bicho de mierda. Pero lo vi bien, parecía inofensivo, indefenso, su mirada era dulce, no sé como logró asustarme alguna vez.

- ¿De dónde aprendiste esa palabra? - Mi pregunta no era inútil, ya que el bicho era un estúpido que no sabía ni donde estaba parado pero conocía términos filosóficos o linguísticos*.
- ¿Aprendí? - Preguntó.
- Claro, aprender, conocer algo de repente, algo que antes no sabías, ¿entendés?
- Ah, si. No, no sé donde lo aprendí. - Listo, me colmó la paciencia, estallé:
- ¡No sé, no sé, no sé! ¿Pero vos no sabés nada? No sabés como te llamás, ni de dónde venis, ni qué carajo sos, ¡no sabés una mierda!... Ah claro, pero el tipo sabe lo que es "pragmático", se viene a hacer el docto acá. Pero lo que tenés que saber no sabés nada, ¡nada!... ¡¿No hay nada que sepas?!
- No sé.
- Algo, algo, no sé, que haces todo el tiempo, que te gusta, ¡que se yo!
- Ah, si. Gusta - dijo, conjugando mal - Gusta... me gusta tu sol.
- ¿Eh?
- Tu sol, me gusta tu sol, me encanta.
- ¿Mi sol? No es "mi" sol.
- Ah.. ¿no? ¿Y de quien es?
- ¿De quien es? De nadie, ¿de quien va a ser?
- No es tuyo... - Se quedó pensando, como no creyéndome que el sol no era mio, ni de nadie. - ¿Y qúe es tuyo? - Preguntó.
- Que es mio... mio es este pantalón, esta camisa, esta cama, mio es este teléfono.
- Ah, pero es mejor el sol, la luz, el calor, es mejor que eso - Dijo, señalando mi teléfono con su proyecto de mano, que no tenia más que tres o cuatro dedos si terminar.
- Si, es mejor, pero no es mio, no es de nadie, ¿cómo va a ser mio el sol?
- ¿Pero vos sentís su luz, y su calor?
- Si...
- ¿Y te gusta?
- No siempre, pero sí, ponele... - El que viva en Rosario va a entender mi respuesta, enero, 40 grados, humedad, y el sol, no son una buena combinación.
- Entonces... ¿No es tuyo?

Quizás tenía razón, pero no le transmití que lo admita. Tuvimos unos minutos de silencio, el comenzó a canturrear una canción que nunca había oído, pero era muy linda, no puedo explicarla.
Así como estaba, sentado, me dormí, luchaba contra el sueño, nos vencíamos mutuamente. Sentí un vértigo, de golpe estaba en la cama, semiarropado. Giraba muy lentamente, me mecía, era un vértigo consolador, el corazón me latía fuerte, dolía un poco, pero era también algo placentero. Así me dormí creo, con los ojos abiertos. El bicho seguía ahí, mirando la nada, mirando todo. Y cerré los ojos, sin saber si cuando los abra, al otro día, él iba a seguir allí... o se iba sin decirme su nombre.

¿Continuará?

9 comentarios:

HumanSpark dijo...

Freud diría que es tu libido que se manifiesta alucinatoriamente.

herr professor dijo...

freud me haria un pete.

HumanSpark dijo...

Sí, la clase más favorecida escucha algo que cree que es "intelectual" o al menos superior a la cumbia, reggaeton, etc, y pretende tener el derecho a despreciar a los demás por lo que escuchan. Fijate en los comentarios de algún post de frases rockeras.

herr professor dijo...

yo soy de clase media baja y escuhco lo que vos llamarias rock intelectual.

Blonda dijo...

ta bu

herr professor dijo...

?

HumanSpark dijo...

herr professor, por supuesto que hay excepciones, pero qué conocimiento que no sea particular es posible sin generalizar? yo también supongo que estaré entre la "clase media" y la "clase media baja" y escucho de todo... pero es gracias a internet, como puse en mi post, algunos lo aprovechan, otros no. Sin la web no conocería ni el 5% de lo que escucho.

juliju dijo...

yo tengo ganas de hablar con el bicho ese, parece simpatico, a ver que opina el del reggaeton y del rock intelectual....

herr professor dijo...

le voy a preguntar la proxima vez q aparezca.